El 86.º Abierto de Tortugas continúa recuperando terreno en su calendario luego de las interrupciones provocadas por las condiciones meteorológicas. Mientras las lluvias previstas conceden una tregua, el segundo eslabón de la Triple Corona Argentina avanza con jornadas entre semana en las canchas que la Asociación Argentina de Polo posee en Pilar. Este lunes se disputaron los encuentros correspondientes a la quinta fecha de la Zona A, con dos resultados que dejaron conclusiones diferentes: La Natividad-La Dolfina exhibió todo su potencial ofensivo para superar con contundencia a Don Ércole por 27-7, mientras que Ellerstina-La Zeta Kazak consiguió una valiosa victoria por 14-11 frente a La Ensenada, confirmando la progresión de un equipo que busca consolidarse en la máxima categoría.
La programación continuará este miércoles en el Tortugas Country Club, con los compromisos de la Zona B entre La Hache y La Aguada, por un lado, y La Irenita e Híper, por el otro. Las Monjitas tendrá jornada libre. Si las condiciones meteorológicas acompañan, el certamen podrá normalizar su calendario y recuperar la continuidad competitiva necesaria en una temporada de máxima exigencia.
La Natividad-La Dolfina, una demostración de contundencia
La cancha 4 del predio Alfredo Lalor fue escenario de una actuación dominante de La Natividad-La Dolfina, que dejó rápidamente en claro la diferencia de jerarquía y funcionamiento existente entre ambos conjuntos. El equipo de Cañuelas se impuso por 27-7 ante Don Ércole, en un encuentro en el que combinó eficacia ofensiva, circulación fluida de la bocha y una notable capacidad para capitalizar las oportunidades de gol.
El cruce presentaba un contraste evidente entre una formación de 40 goles de valorización, construida para competir por los principales títulos de la temporada, y un rival de 31 goles que afronta el desafío de consolidarse en un escenario de máxima exigencia. Sin embargo, más allá de esa diferencia inicial, el encuentro también ofrecía la posibilidad de observar la respuesta de La Natividad-La Dolfina después de un compromiso mucho más equilibrado frente a Ellerstina-La Zeta Kazak, al que había superado por un ajustado 15-14.
En aquella oportunidad, los problemas de salud de Bartolomé Castagnola y Camilo Castagnola habían condicionado parcialmente el rendimiento del conjunto. Esta vez, con sus principales figuras recuperadas, el equipo mostró una versión mucho más consistente, capaz de sostener la intensidad durante los ocho chukkers y de transformar su superioridad en una diferencia concluyente.
Don Ércole recuperó a Kristos Magrini y Facundo Llosa, quienes regresaron a la alineación titular en reemplazo de Lucas Criado (h.) y Mariano González (h.). Los retornos permitieron que el conjunto volviera a contar con su estructura habitual y que sus principales jugadores sumaran minutos de competencia en la Triple Corona. Sin embargo, la exigencia del rival impidió que la recuperación de esas piezas se tradujera en una oposición suficiente para equilibrar el desarrollo.
La Natividad-La Dolfina estableció diferencias desde el throw-in inicial. La progresión del marcador, que pasó de 5-0 a 7-0, 10-2 y 14-4 durante los primeros cuatro parciales, reflejó la capacidad del ganador para imponer condiciones tanto en el juego abierto como en las acciones de definición. La distancia se amplió todavía más en el sexto chukker, cuando el conjunto de Cañuelas llevó el resultado a 23-4, antes de cerrar el encuentro con un contundente 27-7.
La principal virtud del ganador estuvo en su capacidad para convertir el dominio territorial y la recuperación de la posesión en situaciones concretas de gol. La circulación ofensiva encontró continuidad, las transiciones permitieron atacar con ventaja y sus principales individualidades resolvieron con eficacia desde diferentes posiciones. El volumen de anotaciones volvió a demostrar que se trata de un equipo con recursos para lastimar tanto mediante el juego asociado como a partir de las intervenciones de sus figuras.
Camilo Castagnola fue el máximo anotador del encuentro con 11 tantos, incluidos tres penales. Adolfo Cambiaso (n.) aportó nueve goles, mientras que Bartolomé Castagnola (h.) convirtió cuatro y Adolfo Cambiaso (h.) sumó tres. La distribución de las anotaciones confirmó el peso de sus principales referentes y la capacidad de la formación para sostener una producción ofensiva extraordinaria a lo largo de todo el partido.
Al finalizar el encuentro, Bartolomé Castagnola destacó la mejoría respecto de la presentación anterior y explicó que el equipo busca mantener una concentración constante durante los ocho chukkers. También subrayó que la capacidad goleadora de sus principales atacantes debe complementarse con una estructura defensiva sólida. La intención es sostener la seriedad competitiva durante todo el desarrollo, sin conceder ventajas que puedan comprometer el resultado ante adversarios de mayor exigencia.
La declaración sintetiza uno de los aspectos centrales del funcionamiento de La Natividad-La Dolfina: la combinación entre talento individual, capacidad de definición y disciplina colectiva. La contundencia ofensiva resulta determinante, pero el objetivo pasa por evitar que el poder de fuego del equipo se convierta en una invitación a descuidar los relevos y la organización defensiva.
El triunfo también prolongó una racha estadística destacada. Camilo y Bartolomé Castagnola cumplieron dos años sin derrotas en los tres grandes torneos de la Triple Corona, una secuencia que comprende 23 partidos, según los datos consignados en la cobertura original. Se trata de una marca que refuerza la dimensión competitiva de una sociedad que combina juventud, experiencia acumulada y una notable capacidad para sostener resultados en los escenarios más exigentes.
Adolfo Cambiaso (n.), por su parte, destacó que el equipo procura disfrutar del juego y mantener la mirada puesta en los desafíos futuros, sin quedar condicionado por los registros anteriores. Esa mentalidad resulta coherente con las exigencias de un calendario en el que cada partido representa una nueva prueba y en el que la regularidad colectiva es tan importante como el talento individual.
Para Don Ércole, el encuentro representó una oportunidad de sumar rodaje con su alineación titular y de continuar adaptándose al ritmo de la Triple Corona. La prioridad estará en capitalizar esa experiencia y mejorar su competitividad de cara a los compromisos frente a rivales de nivel más parejo, especialmente en la lucha por mantenerse dentro del grupo de ocho equipos que accederán directamente al Abierto de Palermo 2027.
Ellerstina-La Zeta Kazak confirmó su crecimiento ante La Ensenada
El segundo encuentro de la jornada ofreció un desarrollo mucho más equilibrado, aunque con un ganador que supo establecer diferencias a partir de la organización colectiva y la intensidad competitiva. Ellerstina-La Zeta Kazak derrotó por 14-11 a La Ensenada, una formación de 33 goles que representa una exigencia considerable por su estructura, su capacidad de disputa y la calidad de sus individualidades.
El conjunto encabezado por Nicolás Pieres mostró una evolución evidente respecto de sus primeras presentaciones. Desde el throw-in inicial consiguió disputar la posesión con mayor determinación, llegar antes a las bochas divididas y sostener una dinámica que incomodó de manera permanente a los cuatro integrantes de La Ensenada: Diego Cavanagh, Juan Britos, Juan Martín Zubía y Jerónimo del Carril.
La diferencia no se explicó únicamente por las acciones individuales, sino por la fluidez con la que Ellerstina-La Zeta Kazak logró desarrollar su planteo. Los jugadores mostraron mayor coordinación en los desplazamientos, una mejor lectura de las jugadas y una distribución de funciones que permitió aprovechar los espacios disponibles. La estructura colectiva facilitó que cada integrante actuara con confianza, sin quedar limitado a una posición rígida dentro del esquema.
Uno de los aspectos más destacados fue la movilidad de sus hombres de fondo, que encontraron oportunidades para incorporarse al ataque, mientras los delanteros retrocedieron cuando la situación lo exigía para colaborar en los relevos defensivos. Esa flexibilidad posicional permitió mantener un equipo compacto, con alternativas tanto para progresar hacia el arco rival como para reorganizarse rápidamente después de perder la posesión.
La intensidad aplicada en la disputa de las bochas y la capacidad para anticipar las acciones fueron otros factores determinantes. Ellerstina-La Zeta Kazak consiguió imponer un ritmo incómodo para La Ensenada, obligando a su adversario a responder bajo presión y reduciendo sus posibilidades de establecer una circulación ofensiva sostenida.
El principal aspecto por corregir estuvo en la eficacia frente al arco. El ganador dispuso de oportunidades que no logró convertir y dejó abierta la posibilidad de ampliar una diferencia que, por momentos, podría haber sido más holgada. En partidos de esta exigencia, la precisión en la definición puede resultar determinante, especialmente cuando el rival cuenta con capacidad para aprovechar cualquier margen de recuperación.
Aun con esa asignatura pendiente, la victoria por 14-11 representa un paso importante para un equipo que debió atravesar la clasificación para ganarse su lugar en Tortugas y Palermo. El objetivo ahora es transformar esa oportunidad en una permanencia sostenida dentro de la elite, evitando tener que afrontar nuevamente el proceso clasificatorio para la próxima temporada.
Beltrán Laulhé, número 2 de Ellerstina-La Zeta Kazak, valoró el resultado y reconoció la dificultad del adversario. También destacó que el equipo está mejorando progresivamente, adquiriendo ritmo de competencia y consiguiendo una circulación más limpia de la bocha. Su análisis apunta a una evolución que no depende de una única actuación, sino de un trabajo continuado para afianzar automatismos, mejorar la coordinación y elevar el nivel colectivo.
La victoria adquiere mayor relevancia por la entidad del rival. La Ensenada constituye una prueba exigente por su valorización y por la calidad de su formación, de modo que imponerse ante un adversario de esas características refuerza la confianza de Ellerstina-La Zeta Kazak y ofrece indicios favorables sobre su capacidad para competir en encuentros de alta intensidad.
El desafío será sostener esa evolución cuando aumente la presión de los partidos decisivos. La mejora en la disputa de la posesión, la fluidez en la circulación y la movilidad de sus jugadores representan una base positiva, pero el equipo necesitará acompañar esos avances con mayor precisión en las oportunidades de gol y una ejecución consistente durante los ocho chukkers.
Dos victorias con lecturas diferentes
La jornada de la Zona A dejó dos conclusiones deportivas claramente diferenciadas. La Natividad-La Dolfina reafirmó su condición de candidato con una exhibición ofensiva que confirmó la profundidad de sus recursos y la capacidad de sus principales figuras para resolver encuentros con autoridad. Ellerstina-La Zeta Kazak, en cambio, obtuvo una victoria de enorme valor competitivo por el nivel del adversario y por las señales de crecimiento que mostró en el funcionamiento colectivo.
Mientras el conjunto de Cañuelas ratificó una estructura consolidada, con automatismos ofensivos y una producción goleadora excepcional, Ellerstina-La Zeta Kazak dio muestras de estar construyendo una identidad más definida, basada en la intensidad, la movilidad y la confianza para alternar funciones entre sus cuatro integrantes.
El resultado de ambos partidos también aporta elementos para evaluar el desarrollo de la Triple Corona. La Natividad-La Dolfina continúa demostrando que dispone de las herramientas necesarias para sostener su protagonismo, mientras que Ellerstina-La Zeta Kazak fortalece sus aspiraciones de permanecer en la máxima categoría y consolidarse frente a los equipos más competitivos del circuito.
Con el calendario todavía condicionado por las lluvias, cada jornada recuperada adquiere importancia para completar el programa previsto y preservar la continuidad de la competencia. Si las condiciones meteorológicas lo permiten, la actividad del miércoles en el Tortugas Country Club permitirá avanzar con los compromisos pendientes de la Zona B y acercar el torneo a su programación regular.
El Abierto de Tortugas continúa así su recorrido como segundo eslabón de la Triple Corona Argentina, con una combinación de equipos que buscan ratificar su jerarquía y formaciones que intentan consolidarse en la elite. La jornada del lunes dejó una goleada de impacto y una victoria de alto valor estratégico, dos resultados que contribuyen a definir el panorama deportivo de un certamen en el que cada partido exige precisión, intensidad y regularidad.
Síntesis de la jornada
Zona A
La Natividad-La Dolfina (27): Camilo Castagnola (10), Adolfo Cambiaso (n.) (10), Adolfo Cambiaso (h.) (10) y Bartolomé Castagnola (h.) (10). Total: 40 goles de valorización.
Don Ércole (7): Facundo Llosa (8), Kristos Magrini (7), Pedro Zacharías (8) y Felipe Vercellino (8). Total: 31 goles de valorización.
Progresión: La Natividad-La Dolfina, 5-0, 7-0, 10-2, 14-4, 17-4, 23-4, 25-6 y 27-7.
Goleadores de La Natividad-La Dolfina: Camilo Castagnola, 11 (3 de penal); Adolfo Cambiaso (n.), 9; Bartolomé Castagnola (h.), 4; Adolfo Cambiaso (h.), 3.
Goleadores de Don Ércole: Facundo Llosa, 2 (1 de penal); Kristos Magrini, 3 (1 de penal); Pedro Zacharías, 2.
Jueces: Hernán Tasso y Gastón Lucero. Árbitro: Nicolás Scortichini. Cancha: N.º 4 del predio Alfredo Lalor, Pilar.
Ellerstina-La Zeta Kazak 14, La Ensenada 11. La información disponible para esta cobertura no incluye la progresión por chukkers ni la planilla completa de goleadores del encuentro. La formación de Ellerstina-La Zeta Kazak estuvo integrada por Guillermo Caset (h.) (9), Beltrán Laulhé (8), Lorenzo Chavanne (8) y Nicolás Pieres (8), con una valorización total de 33 goles. La Ensenada presentó a Diego Cavanagh (8), Juan Britos (h.) (8), Juan Martín Zubía (9) y Jerónimo del Carril (8), también con 33 goles de valorización.
Jueces del segundo partido: Matías Baibiene y Martín Pascual. Árbitro: José Ignacio Araya. Cancha: N.º 6 del predio Alfredo Lalor, Pilar.