El 86º Abierto de Tortugas, segundo eslabón de la Triple Corona del polo argentino, retomó su actividad el domingo 18 de octubre con una doble jornada correspondiente a la Zona B, disputada en la Sede Alfredo Lalor que la Asociación Argentina de Polo posee en Pilar. En un certamen que reúne a diez formaciones de hasta 40 goles de valorización, la jornada ofreció dos partidos de características diferentes, pero con un denominador común: la importancia de sumar en una competencia de máxima exigencia, en la que cada resultado puede resultar determinante para las aspiraciones de clasificación.
En el primer turno, Las Monjitas consiguió una trabajada victoria por 16-15 frente a Hiper, en un encuentro que pareció tener bajo control durante buena parte de su desarrollo, pero que terminó exigiéndolo hasta los últimos instantes. En el segundo compromiso, La Hache tuvo un estreno convincente y se impuso por 19-12 ante La Irenita, con una actuación de alto vuelo en la segunda mitad que le permitió marcar diferencias y ratificar el buen momento que atraviesa después de haber alcanzado la final del Abierto de Hurlingham.
Las Monjitas encontró respuestas y terminó sufriendo ante la remontada de Hiper
El encuentro que abrió la jornada presentó un desafío adicional para Las Monjitas incluso antes de que comenzara a rodar la bocha. La formación naranja debió modificar su alineación a raíz de la lesión del uruguayo Pelón Stirling, quien fue reemplazado por el sudafricano Nachi du Plessis. La variante también obligó a reorganizar las posiciones dentro del equipo: Juan Martín Nero pasó a desempeñarse como número 3, mientras que el recién incorporado ocupó el puesto de back. Una modificación sensible para una estructura que buscaba recuperarse de la derrota sufrida frente a La Irenita en su presentación anterior.
Del otro lado, Hiper llegaba con el impulso de una sólida victoria ante La Aguada y la intención de prolongar su buen comienzo en el certamen. Con confianza y decidido a imponer condiciones desde el primer minuto, el conjunto abrió el marcador prácticamente desde la salida: apenas habían transcurrido 15 segundos del primer chukker cuando Gonzalo Ferrari encontró el camino al gol. El mismo jugador volvió a convertir poco después y puso a su equipo 2-0 arriba, aprovechando el arranque favorable y la velocidad con la que Hiper logró instalarse en campo rival.
Las Monjitas, sin embargo, no tardó en reaccionar. Rufino Bensadon y Nachi du Plessis aportaron sendas conquistas para restablecer la igualdad y evitar que el rival consolidara la ventaja inicial. El partido comenzaba a mostrar dos equipos dispuestos a jugar con intensidad, aunque la respuesta de la formación naranja anticipaba que su potencial ofensivo podía convertirse en un factor decisivo.
Teo Lacau volvió a poner a Hiper al frente al comienzo del segundo período, pero a partir de allí Las Monjitas comenzó a encontrar mejores soluciones. Con Bensadon como principal referencia ofensiva y Juan Martín Nero aportando su experiencia y capacidad para intervenir en los momentos importantes, el conjunto naranja logró cambiar el curso del encuentro. La efectividad frente a los mimbres, sumada a una mayor continuidad en sus avances, le permitió construir una diferencia que empezó a modificar el desarrollo del partido.
Entre el segundo y el tercer chukker, Las Monjitas impuso condiciones con un parcial de 6-2. Cuatro goles de Bensadon y uno de Nero resultaron fundamentales para que el equipo pasara al frente por 8-4, estableciendo una distancia considerable después de un comienzo que había favorecido a Hiper. El dominio naranja se sostuvo en la capacidad para aprovechar sus oportunidades y responder con rapidez cada vez que el adversario intentaba recuperar terreno.
Aunque Lacau consiguió descontar en el inicio del cuarto período, la reacción no alcanzó para frenar el crecimiento de Las Monjitas. El equipo mantuvo la iniciativa, encontró profundidad en sus ataques y continuó capitalizando las ocasiones de gol. Lo que inicialmente se perfilaba como un enfrentamiento de desarrollo equilibrado empezó a inclinarse con claridad hacia el lado naranja, que consiguió llegar al entretiempo con una ventaja de 10-5.
La segunda mitad mantuvo esa tendencia. Las Monjitas administró la diferencia y consiguió sostener una producción ofensiva que le permitió llegar al cierre del sexto chukker con el marcador 14-8 a su favor. Con seis goles de ventaja, el panorama parecía encaminarse hacia una victoria relativamente cómoda. Sin embargo, en el polo de alto hándicap, una diferencia que parece definitiva puede reducirse rápidamente cuando un equipo encuentra continuidad en su juego y recupera la confianza para atacar.
Hiper todavía tenía argumentos para discutir el resultado y lo demostró en el séptimo período. Allí apareció con fuerza Torito Ruiz, una de las principales cartas ofensivas del conjunto, que volvió a hacerse presente en el marcador con dos conquistas. Después de haber anotado también en los dos chukkers anteriores, el delantero asumió el protagonismo en el momento de mayor necesidad para su equipo y encabezó una reacción que devolvió la incertidumbre al encuentro.
La diferencia se redujo hasta dejar a Hiper a apenas dos goles, con el marcador 15-13 y un solo período por disputar. El conjunto que había estado ampliamente condicionado por la superioridad naranja volvía a meterse de lleno en el partido, mientras Las Monjitas debía afrontar un cierre que exigía recuperar la solidez exhibida durante buena parte de la tarde.
El octavo chukker fue intenso y cargado de tensión. A falta de dos minutos para la finalización del tiempo reglamentario, Lukin Monteverde encontró el arco y consiguió un tanto de enorme importancia para sostener la ventaja de Las Monjitas. Hiper, lejos de bajar los brazos, continuó buscando el descuento y terminó imponiéndose por 3-1 en ese último período, gracias a las conversiones de Torito Ruiz, Fran Elizalde y Teo Lacau.
La reacción estuvo cerca de cambiar el desenlace, pero no fue suficiente. Las Monjitas consiguió defender la diferencia construida durante la primera mitad y terminó celebrando una victoria por 16-15, mucho más ajustada de lo que había insinuado el desarrollo del encuentro hasta el sexto chukker.
El triunfo tuvo un valor especial para la formación naranja, que necesitaba recuperarse de su caída ante La Irenita y mantenerse en carrera dentro de la Zona B. Si bien el equipo mostró pasajes de buen funcionamiento colectivo y una notable capacidad de definición, el tramo final dejó en evidencia que todavía debía sostener con mayor firmeza las ventajas cuando el rival consigue acelerar el ritmo y transformar el partido en una sucesión de ataques. Hiper, por su parte, encontró en su reacción una señal positiva, aunque se quedó sin premio después de haber estado cerca de completar una remontada de enorme mérito.
La Hache confirmó su gran momento con una victoria de autoridad
En el segundo turno, La Hache y La Irenita protagonizaron un duelo con antecedentes inmediatos que añadían interés al enfrentamiento. El conjunto de los Ulloa y los Panelo llegaba a Tortugas después de una destacada actuación en Hurlingham, donde había alcanzado la final, y afrontaba su debut con la expectativa de prolongar esa buena imagen. La Irenita, en cambio, se presentaba con la confianza renovada después de haber conseguido una victoria de enorme valor frente a Las Monjitas en su primera aparición en el torneo.
El comienzo estuvo a la altura de las expectativas. Ambos equipos jugaron una primera parte equilibrada, con escaso margen para las diferencias y una disputa que se mantuvo abierta durante los primeros chukkers. El primer período terminó igualado 1-1 y reflejó la paridad entre dos formaciones que buscaban imponer sus respectivos argumentos sin conceder ventajas innecesarias.
La Hache intentó encontrar continuidad a partir de su estructura colectiva y de la participación de sus principales referentes, mientras La Irenita se mantuvo cerca en el marcador, dispuesta a aprovechar cualquier oportunidad para tomar la iniciativa. La igualdad se prolongó hasta el cuarto chukker, cuando La Hache consiguió establecer una diferencia de dos goles y pareció encontrar el camino para comenzar a despegarse.
Pero La Irenita volvió a demostrar que no estaba dispuesta a facilitarle las cosas a su adversario. En los últimos segundos del período, Paco de Narváez y Polito Pieres consiguieron sendas conquistas que redujeron la distancia y permitieron a su equipo llegar al entretiempo con una desventaja mínima, 7-8. El descuento tuvo un valor importante, porque mantuvo el partido abierto y evitó que La Hache pudiera marcharse al descanso con una diferencia más tranquilizadora.
El encuentro cambió de fisonomía a partir del quinto chukker. La Hache elevó su nivel de eficacia, consiguió imprimirle mayor profundidad a sus ataques y comenzó a encontrar espacios para hacer pesar su capacidad ofensiva. En ese contexto, Benjamín Panelo se convirtió en una de las figuras determinantes del partido, especialmente por su precisión en la ejecución de los penales, un recurso que permitió a su equipo transformar las oportunidades en goles y ampliar progresivamente la diferencia.
El dominio de La Hache se hizo más evidente durante el sexto período. A mitad de ese chukker, el conjunto alcanzó su máxima ventaja hasta ese momento al colocarse 11-8, aunque La Irenita logró responder y reducir parcialmente la distancia. El sexto terminó con el marcador 13-10, una diferencia que todavía dejaba abierta la definición, pero que anticipaba el crecimiento de una formación que empezaba a controlar cada vez más los tiempos del encuentro.
La verdadera ruptura llegó en el séptimo chukker. Con mayor contundencia en ataque y una eficacia que contrastó con las dificultades de su rival para contener la sucesión de avances, La Hache desplegó su mejor versión y consiguió un parcial que terminó de inclinar definitivamente el partido. La producción ofensiva del equipo le permitió alcanzar una ventaja de 17-10, siete goles que reflejaban el impacto de su reacción después de una primera mitad mucho más pareja.
La Irenita intentó mantenerse en la discusión y encontró en Vizcacha Mac Donough una respuesta desde el punto de penal. Dos conversiones permitieron acortar parcialmente la diferencia y dejar el tanteador 17-12 a falta de un último chukker. Sin embargo, el margen era considerable y La Hache ya había conseguido establecer una superioridad que resultaría difícil de revertir.
En el período final, la formación vencedora se encargó de cerrar el encuentro con autoridad. Toly Ulloa y Benjamín Panelo aportaron nuevas conquistas para asegurar el resultado y terminar de confirmar una actuación convincente. El 19-12 definitivo premió la capacidad de La Hache para sostener la paridad inicial, mejorar su funcionamiento a partir de la segunda mitad y aprovechar los momentos clave para construir una diferencia contundente.
La victoria en el debut de Tortugas representa una continuidad del gran presente del equipo, que llegó a esta segunda etapa de la Triple Corona después de haber sido finalista del Abierto de Hurlingham. Más allá de la importancia del resultado, La Hache dejó una imagen sólida por su capacidad para elevar el ritmo del juego cuando el partido lo exigía y por la eficacia de sus principales hombres en las situaciones de definición.
Para La Irenita, la derrota significó un freno después de su auspicioso comienzo ante Las Monjitas. El equipo consiguió mantenerse a la altura de su adversario durante buena parte de la primera mitad, pero no logró sostener ese equilibrio cuando La Hache encontró mayor profundidad y comenzó a capitalizar sus oportunidades con una efectividad superior.
Una jornada que empieza a perfilar la Zona B
La doble jornada del domingo dejó dos resultados de importancia para el desarrollo del 86º Abierto de Tortugas. Las Monjitas obtuvo una victoria imprescindible después de un cierre que puso a prueba su capacidad para administrar la ventaja, mientras La Hache confirmó su condición de protagonista con un triunfo contundente en su estreno.
En una competencia que reúne a las principales formaciones del polo argentino y que constituye el segundo gran desafío de la Triple Corona, cada presentación adquiere un peso particular. La exigencia del calendario, el nivel de los rivales y la necesidad de sumar victorias obligan a los equipos a encontrar rápidamente su mejor funcionamiento, pero también a demostrar carácter en los momentos de mayor presión.
Las Monjitas consiguió el objetivo de sumar, aunque debió resistir hasta el final para conservar una ventaja que parecía definitiva. La Hache, en cambio, resolvió su compromiso con una actuación de menor sobresalto en el desenlace y una segunda mitad que marcó diferencias. Dos caminos distintos para alcanzar la victoria y dos señales que empiezan a darle forma a una Zona B en la que cada punto será determinante en la carrera por avanzar en el Abierto de Tortugas.